
BUSCANDO A DIOS
Una mañana de invierno
buscaba a Dios en el Templo
para dialogar con Él.
La iglesia estaba cerrada.
Yo seguí buscando a Dios
en otra iglesia cercana
y tampoco lo encontré.
En mi deambular callejero,
un hombre pide dinero
y un joven de mal aspecto,
parece encontrarse enfermo.
¿Está borracho? ¿Drogado?
-Me pregunto en mi
interior.
Yo sigo buscando a Dios
andando por la ciudad,
y oigo una voz que me dice:
¡Dónde estás buscando a Dios¡
¿En la iglesia?, ¿Para qué?
¿No lo has visto en tu camino?
Has tropezado con él
y ni siquiera le has visto.
¿No has visto a Dios en tu hermano?
¿En el borracho, el mendigo;
en todos los pobres que sufren
y piden para comer?
Ahí estoy, si quieres hablar conmigo.
Si me buscas en el Templo,
quizás se encuentre cerrado.
En la calle, en los pobres,
junto a todo marginado,
abierto estoy para ti,
abierto estoy al diálogo.
Anbairo